lunes, 3 de mayo de 2010

Un día de lluvia


Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto...
Sácame de quicio, hazme sufrir.
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida,
líbrame de mi estigma
Llámame tonto.
Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora...
No me arrastres,
no me asustes...
Vete lejos... pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Toca mis ojos,
nota la textura del calor.
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos
y deja que te invite a un café.
Caliente claro,
y sin azúcar... sin aliento.

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