martes, 13 de julio de 2010



Se acaban unas cosas y comienzo otras, el verano poco sirve para relajarse, al menos en mi caso.
Ya sé que me dejo muchos temas que contar, pero creo que toca algo importante, como ha sido el ascenso del histórico y glorioso Hércules, que por suerte, pude vivir en persona. Y no hay nada más bonito que viajar lejos de tu tierra, visitar un lugar tan maravilloso como es Euskadi y defender con mucho orgullo tus colores. Sí, es cierto que estamos locos, pero bendita locura.
Bien, pues llegamos unas horas antes del partido, algo cansados pero con muchas ganas, teniamos algo de tiempo para visitar Irún, y mucho más bonito es, si en cada rincón notas la presencia de seguidores blanquiazules. Conforme iba pasando el tiempo, el nerviosismo iba aumentando, y con ello, las ganas de entrar al estadio y que acabara todo lo antes posible. Con el partido comenzado, dejé el Ateismo para rezar durante 90 minutos y la cosa funcionaba, al finalizar los primeros 45 estabamos en 1ª División, aunque como buenos herculanos y sufridores, aún quedaba bastante por aguantar. La cosa fue mejor de lo esperado por todos los presentes allí. A poco de terminar todo y poder celebrarlo, cuando ya está practicamente logrado, uno se acuerda de mucha gente, especialmente de personas que ya no están. Muy emocionante poder besar el centro del campo y poder decir dentro de muchos años, yo estuve allí. A todo esto, sumarle que un día anterior me confirmaban que había aprobado el ciclo de informática que llevaba realizando estos últimos años, doble alegría. Ahora con la cabeza puesta en todo lo que tiene que venir aún, entre acampadas, lumbreiras y demás cosas que ya se verán. A este paso no llego a los 30.

PD: Como foto un gran símbolo del herculanismo.